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La Coctelera

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LA GUERRA DE LAS PAPILLAS. EPISODIO I: MI NIÑO NO ME COME

En el siguiente texto paso a narraros cuanto aconteció en nuestra particular batalla alimenticia con Diego. Ésta primera parte transcurre entre Febrero y Abril de éste año. Los siguientes episodios, 'La batalla de la papilla de carne' e 'Hijo yo soy tu padre', transcurren en la actualidad y estarán listos para su publicación en éste espacio en los próximos dias.

Vamos ya con :LA GUERRA DE LAS PAPILLAS ( musiquita de John Williams)

Érase una vez, en una cocina muy cercana...

Un niño que no quería comer (o eso parecía), abanderado del movimiento rebelde.

Una madre abanderada del movimiento alimenticio (y que tiene el cielo ganado), y un padre, el segundo de a bordo, con poca paciencia, pero que al final aprende una valiosa lección.

Marzo de 2007

De un tiempo a esta parte Diego está inmerso en una fase de negación. A todo dice que no y eso, por supuesto, incluye la alimentación: ve una cuchara rebosante de papilla y su cabeza comienza a oscilar como la de los perrillos esos que se ponían en la bandeja trasera de los coches, tan de moda en los 70.

"¡Mpf!...¡Prft!...Ya os cansareis, ya...En boca cerrada no entran ni moscas, ni la cosa ésta verdosa que me queréis dar"

Hemos leído (Link!) mucho como para asustarnos. Sabemos que esto está todo (Link!) más que estudiado y que no deberíamos preocuparnos, pero...

...pero a la hora de la verdad las cosas no son tan sencillas. El primer día te mantienes firme en la conviccion de que si el niño está sano, no pasa nada, recuerdas lo que has leído e intentas neutralizar con esos argumentos a la línea dura -las abuelas- y a tí mismo. El segundo también lo consigues, o al menos lo intentas...

Pero el tercero ya no. A partir del tercer día de comidas irregulares los pájaros negros de la duda comienzan a hacer nido en nuestras cabezas. El cuarto, los pájaros negros no sólo no se han marchado sino que se han reproducido. Y a partir del quinto tanto los pájaros negros adultos como sus crías no paran de graznar al unísono: ¡El niño no come!¡El niño no come!¡Se quedará esmirriao!¡Se quedará chiquitico!

Y entonces todo pasa a un segundo plano. El objetivo familiar es sólo uno: tratar de que el niño coma a toda costa. ¿Y eso cómo se consigue? Os voy a decir cómo no se consigue: tratando de que el niño coma a toda costa. Bienvenidos al bucle sin fin de la alimentación infantil. A la paradoja en estado puro.

A Teresa y a mí el tema nos afecta de modo distinto. No voy a decir que no me preocupe, pero reconozco haber pronunciado un par de veces la frase ‘si no come, no pasa nada: ya comerá más por la tarde’. Frase heredada de padres a hijos durante generaciones y que por lo general suele tener poco éxito en su ejecución y resultado.

Quizás el hecho de que yo haya sufrido en mis propias carnes el proceso de pasar de ser el niño esmirriao y especialito a la hora de comer, a convertirme en 'La béstia', haga que le quite bastante hierro al tema (el hierro...¡ah!, su supuesta falta en el organismo de los infantes es otro de los grandes temas de conversación intergeneracional)...


"Que pequeñito es, parece Joselito, míralo... Néne, cántanos Campanera...(seguro que la madre no le da de comer como toca...)"

INCISO: 'Seguro que su madre no le da de comer como corresponde': si quieres hundir a una madre, haz circular ese rumor. No alimentar adecuadamente a su vástago es, probablemente una de las obsesiones maternas por antonomasia.

Y aquí es dónde entra Teresa. Ella vive ésto como una tragedia griega.

La medida de lo preocupada que anda nos lo daría la conversación que , mi santa y yo mantuvimos hace un tiempo:

Yo: ¿Te parece si vamos de vacaciones al pueblo? ( en abril de 2008 aun nos podíamos permitir ir de vacaciones: jajajajaja!) Podríamos tomarlo como base e ir rodando por los alrededores. Un día vamos a Granada, otro a Córdoba, incluso podemos pasar unos días en Sevilla...

Tere: Me parece bien (Glups!...Una respuesta demasiado directa. Una de dos: o está saturada del tema, -soy un poco pesado, lo reconozco- o tiene la cabeza en otro sitio.)

Yo: ¿Que te apetecería ver en Córdoba?¿La Mezquita?

Tere: La mezquita no, que la he visto dos veces y la última estuve allí metida toda la mañana porque a un iluminado se le ocurrió ver todas y cada una de las columnas para comprobar que eran distintas... Pero a Medina Azahara sí que me gustaría ir...

Yo: Hecho. Tampoco he estado y me apetece mucho. Tambien me gustaría ver el Museo de Julio Romero de Torres.

Tere: ¿El torero?

Yo: (sé que lo de torero lo ha dicho sin pensar pero yo no pierdo la oportunidad de chotearme y la miro como si estuviera hablando con una loca).

Tere: (reacciona) ¡El pintor!¡El pintor!...de la mujer española.

Yo: de la mujer morena...Ya sabes: (imitando a Manolo Escobar con meneo de cabeza perruno incluído) Julio Romero de Torres, pintó a la mujer morena, con los ojos de misterio y alma llena de pena...

Tere: Eso es porque su niño no le comía.

Yo: ¿Ein?

Tere: Pues eso, que la mujer morena seguro que tiene los ojos idos y está hasta el moño porque el niño tampoco le come.

A continuación el video clip 'Mi niño no me come'. Las fotos corresponden a nuestro insigne niño no-comedor y la banda sonora es la canción 'Comer, comer' cantada con inigualable desparpajo por los pizpiretos 'El Piraña' y 'Tito' (los de Verano Azul) e incluído en la película 'Chispita y sus gorilas' filme de obligado visionado por los frikis de ayer y hoy.

Y EN EL SIGUIENTE EPISODIO de la GUERRA DE LAS PAPILLAS: 'LA BATALLA DE LA PAPILLA DE CARNE' el apasionante y pormenorizado relato de la parafernalia que empleamos en casa para darle de comer una simple papilla al pequeño monstruito....¿Cómo? ¿Qué no qué?...Ah , que me dice mi esposa que no le llame monstruito al niño y menos en público...Pues eso, que cómo le damos una papilla al pequeño ruiseñor. No os lo perdáis, veréis de lo que son capaces unos padres para que su niño coma intentando que no se les suba a la chepa y luchando por controlar los crecientes deseos de mandar sus ideales por la borda y comprarse el libro del maléfico Dr. Estivill y sus esbirros, (en palabras del padre: "¡Lo que sea, pero que coma de una vez. Por Dios, hombre ya!")¿Conseguirán superarlo? Lo sabreis en el próximo episodio de... ¡¡¡LA GUERRA DE LAS PAPILLAS"!!! ( musiquita de John Williams -one more time-, títulos de crédito y fin).

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PRIMERA NOCHE SIN DIEGO

El sábado pasado estuvimos de boda. Teresa y yo solitos, como cuando éramos novios. Hace unos meses tuvimos otra y en un alarde de inconsciencia digna de figurar en los primeros puestos del ránking de los '1500 errores más frecuentes cometidos por padres primerizos' decidimos llevar al bonsay con nosotros.

El resultado: Diego convertido ora en Gremlin malo, ora en cantante de música contemporánea. Establecimiento de turnos para comer. Más turnos para pasearlo e intentar dormirlo. Sudores frios, sonrisillas nerviosas a diestro y siniestro (invitados murmurando y diciéndonos con la mirada: cuánto os queda por aprender...) y sentimientos indignos de un ser humano civilizado, (entre los que podríamos enumerar, odio, rencor, amargura y deseos de destrucción en general), hacia un comensal armado con un artilugio que al principio de la noche hubiéramos podido llamar 'bocina' a secas , pero que a medida que avanzaba la noche terminamos bautizando con el nombre mucho más adecuado de 'bocina infernal del averno'. Y es que cada vez que el aparatito sonaba -y lo hizo muuuucho a lo largo de la noche-, nuestro pequeño saltamontes se activaba como si le hubieran metido Red Bull en vena.

Lo sé, lo sé. Nadie más que nosotros tuvo la culpa. Fuimos unos inconscientes. Pero eso no nos pasará más, porque tras esa experiencia tan aleccionadora -siempre positivo, nunca negativo- nos juramos que, hasta bien entrada la pubertad, no volveríamos a llevarlo a eventos que se alargaran más allá de las doce de la noche. Los niños -y esto lo digo completamente en serio- no tienen por qué padecer innecesariamente.

Así que por todos los motivos expuestos, Diego se quedó a dormir -por primera vez- toda la noche en casa de sus abuelos...

a comic strip!

NOTA: me duelen los ojos cada vez que veo los acentos que faltan, y esas interrogaciones a medio hacer, pero como los señoritos de Pikistrips son anglosajones pues no hay forma de hacerlos aparecer...